Enchiladas
Una señora, muy linda ella, vendía comida en la calle y había terminado su jornada de aquel día, después de que cante en el autobús y pedí la moneda llegue hasta su lugar y me dio un plato con unas enchiladas, las había preparado en pleno camión para mí. Aunque era difícil maniobrar con una guitarra en la mano, algunas monedas en el puño cerrado y con el vehículo en marcha, le agradeci el gesto tan lindo, toque el timbre y baje, fue solo un momento después que me di cuenta que la amable señora no me había dado cuchara para comer las enchiladas.
Crónicas de un cantante callejero
Crónicas de un cantante callejero

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