El sueño de Regina

De tantas serenatas que he dado hay un par que recuerdo con cariño. En una de ellas me contrato un profesor de secundaria, muy emocionado y nervioso estaba el tipo, incluso tartamudeaba al momento de comprar las flores para la dama, nos subimos al auto y fuimos directo a un fraccionamiento en Metepec. Entramos a una privada y me indico en qué casa y bajo que ventana había que cantar, pues yo estaba en mi jale echando puros boleros románticos, ya saben, gema, 3 regalos, algo contigo, etc. Después de aproximadamente 25 minutos una luz en aquella ventana encendiose y asomose  una tierna viejecita en bata y pronunció lo siguiente " jóvenes, está muy linda la serenata, hace años que no escuchaba una pero estoy segura que aquí no es, gracias de cualquier manera". Todos quedamos desconcertados, más aún aquel nerviosismo Romeo, que después pregunto a la señora si allí no vivía "Regina" la repuesta fue que no y enseguida nos retiramos. En medio del silencio  que se hizo durante la retirada, el tipo hablo consigo mismo diciendo: estoy seguro que era aquí, su puerta tiene un "árbol de la vida" de barro colgado en ella (...) No sé el, pero yo estaba seguro de algo, todas las calles de un Infonavit se parecen más aún de madrugada y en Metepec la mayoría tiene un adorno parecido en su puerta. Buscamos pero ya no dimos, me pago y me dejó donde había pasado por mi.
Esa noche una señora recibió un regalo de nostalgia, el recibió una decepción y el sueño de Regina no se vio interrumpido, menos aún el de su marido.

Crónicas de un cantante callejero.

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