Kavó Shangó

Era una noche como algunas otras, más bien era la madrugada de un domingo, recién había terminado de tocar con mi banda de covers en el "shot bar" (q.e.p.d.) Nos disponíamos a beber un par de cervezas para luego cargar el equipo desde una segunda planta hasta los automóviles que no estaban tan cerca, ese es el pedo de ser staff y rockstar al mismo tiempo. Después de viajar en las alocadas vías del rocknroll y haber triunfado en el camino nos dirigimos a descansar, eran aproximadamente las 3:45 de la mañana y andábamos por el fino barrio del hormiguero allá en Azcapotzalco, CDMX, allá tiene su casa Chuy, el vocal de la banda y me iba a quedar a dormir allí, bueno intentar dormir, el me compartía su habitación y después de que decía "ya descansa cainal"
Le daba por comentar "fíjate que la otra vez estaba pensando que..." Justo ahi era
cuando sabía que buena parte del tiempo que necesitaba descansar se iba a ir en una plática de mínimo hora y media.
Bueno eso hubiera estado chido, sin embargo esa ocasión decidimos fumarnos un cigarrillo en la calle, ahí en plena madrugada, mientras eso sucedía Chuy observo que uno de sus vecinos iba entrando a su casa ( la suya, no la de mi compa) y llevaba una botella de alcohol  ¿que paso cainal como te va ¿Tienen fiesta o que? Preguntó mi amigo con acento de tin tan a lo que le respondió el vecino cuyo apodo no recuerdo
"Nel es una reunión nada más ¿Quieren pasar?" Motivados por la botella de ron y con la esperanza de un trago antes de ir a dormir nos miramos entre nosotros y dijimos orale pues, ahí entramos bien contentos pero todo cambio cuando el vato ese mencionó "pero no se espanten de lo que vayan a ver, ni digan nada tampoco"...chale😬.
Era una habitación bastante amplia, había unas 12 personas incluidos nosotros No todos estaban sentados lo raro es que no había música y nadie estaba hablando entre si, el silencio era casi absoluto, derrepente un par de tipos de los que ya estaban ahí, actuaron algo extraño, uno era flaco con el cabello a rape y tatuado, el otro de aspecto común casi como el vecino albañil que generalmente hay en el barrio, el primero al parecer conocía a Chuy, mi amigo. Decían cosas que para mi no tenían mucho sentido, según yo no se habían dado cuenta de que habíamos entrado, con todo y que saludamos al llegar. De un momento a otro los tipos que mencioné se pusieron más extraños aún, balbuceando cosas, haciendo movimientos bruscos, etc. Parecía un espectáculo de posesión pero nadie hacía nada, solo un par de personas estaban a su lado para que no se fueran al suelo, se detuvieron casi al mismo tiempo, enseguida uno de ellos comenzó a hablar más claramente, se levantó de donde estaba sentado y comenzó a caminar entre la gente con una actitud más tranquila y excéntrica y un acento cubano más que marcado, lo mismo el otro pero con una actitud más agresiva, se saludaron entre si y charlaron, pidieron la botella de ron que mencioné antes y se pusieron a beber, alguien mencionó que 
Shangó Eleggua habían llegado cosa que momentos después los demás confirmaron.
Me encontraba impresionado por aquella situación, no sabía que cosa estaba sucediendo, iba a sugerir que mejor nos fuéramos cuando escuché un grito:
"Vamos a desmayar gente" dijo uno de ellos y en efecto se le acercaban a la gente ahí presente y de un soplido los desmayaban, wey, ¡Nadie hacía nada por moverse o decirles algo!
Solo bajaban la mirada y saludaban de manera solemne y temerosa "kavo Shangó"
obviamente estaba sacadisimo de onda y mire a mi amigo con cara de "no mames a dónde me trajiste" no veíamos la hora ni la forma de salirnos de ahí, estábamos bien paralizados del susto, pues parece que lo sintieron y se acercaron a nosotros (¡Ack!) Preguntando con su acento cubanisimo "¿Y ustedes quienes son, por qué están aquí?" "Los vimos llegar pero ahora no se van a poder ir" 
Estaba ahí todo intimidado y sin poder hacer nada. A mí me tocó el hombre que decía ser Eleggua, se acercó a mi afirmando que
yo no sabía ni donde estaba parado (lo cual era cierto) después de examinarme de arriba abajo
con una mirada fría y espeluznante
Determino que algo no estaba bien conmigo, que me iba a curar, imaginé lo peor 😢 pero la curación fue mucho menos de lo que pensé, no me atrevo a describir el ritual que hizo, solo diré que pidió un recipiente con agua en el cual vómito algo de color negro parecido a una bola de pelos de esas que desechan los gatos y dijo " ya está" Para mi amigo fue algo diferente pero igual fue una curación, nos miraron y a el , Shangó le dijo que iba  a viajar mucho
a mi Eleggua me dijo "tu estás para cosas grandes" me quedé quietecito y no sabía que cosa decir solo queria moverme de ahí😭
El tiempo me parecía eterno pero siguió corriendo, ellos continuaron bebiendo hasta terminar la botella de ron, mientras decían cosas y seguían desmayando personas, después uno de ellos se desvaneció casi enseguida el otro también, no entendía nada de lo que pasaba, solo me di cuenta de que al regresar en si ambos ya no hablaban con el acento ni la actitud de antes, en ese momento le dije a mi compa  en tono bajito "¡Ahora, vámonos güey!"  Y salimos caminando con evidente prisa pero dijimos que íbamos a fumar un cigarrillo, una vez fuera de la habitación huimos del lugar y no volteamos pa ni madres hasta llegar a la casa  de mi pana. Bien aturdidos por la experiencia solo le reclamaba "¡Que pedo con tus cuates no mames!" Y el dijo que lo sentía, que no sabía que eso iba a suceder pero que confiaba en que no nos harían daño por qué el tipo que hospedó a Shangó era su conocido obviamente el que estaba ahí ya no era su conocido.
Sobra decir que no dormí casi nada, la vibra recibida era muy fuerte pero aún así pude cerrar los ojos de a ratos.
Lo bueno de esa experiencia fue que por primera vez mi valedor ya no quiso charlar de nada después de decir buenas noches. 

La imágen que aparece es de 2008, cuando hice una gira por Cuba, era un desfile en el que las delegaciones invitadas participabamos, ahí solo me acerque a pedirles la foto, nisiquiera me percate de que la figura de Eleggua estaba presente, tal vez fue un presagio de mi encuentro con el un par de años después.

Crónicas de un cantante callejero

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